“Me siento ganador si la gente sale de mis muestras con optimismo”

A sus 88 años, el argentino Julio Le Parc, referente mundial del arte cinético e invitado de honor de la feria Brafa de Bruselas, reniega del “éxito por el éxito” y aspira a ofrecer experiencias que despierten optimismo en la gente común.

“Me siento ganador si las personas que entran a ver las exposiciones, cuando salen lo hacen con un grado un poco mayor de optimismo, para mí eso ya es suficiente, porque ese optimismo les hace sentir un poco más de confianza en sí mismos, les abre un poco otras perspectivas, aunque sean pequeñas”, dice Le Parc.

julio-le-parc-sourit-avec-cylindre-photo-claire-lavanowskiCuando el artista -1928, Mendoza- se desinteresa de la fama, su discurso es terrenal y jovial, como su propia obra, de la que cuenta que se trata de una “búsqueda, la de crear un contacto directo” con el espectador.

“La gente va recibiendo, como en una especie de laberinto que van recorriendo, una sucesión de experiencias. La suma de éstas experiencias hace que llegue a crearse una transformación en mucha gente”, añade.

Cuando se le pregunta si su arte es “democrático”, rechaza amablemente un adjetivo tan grandilocuente.

Dice que sencillamente trata de dirigirse a estas personas “como ellas son, sin tener que exigir una educación, un conocimiento de la historia del arte, tener una sensibilidad estética o estar falsamente formado por lo que se dice que es bueno en arte”.

Las palabras que dedica a un pequeño grupo de periodistas en esta entrevista van acompañadas por el suave tintineo que emerge a su espalda de una de sus obras, “Continuel Mobile” (1963-2012), una cortina de cuadrados de acero engarzados que dan una rítmica y luminosa bienvenida a quienes se adentran en la feria de arte Brafa.

a2pix_058Los visitantes de Brafa se acercan, se toman fotografías y la disfrutan, como lo hacen con sus icónicas “Esfera roja” y “Esfera azul” (2001-2016), o con el colorido lienzo “Surface Couleur” (1970), también presentes en la capital belga.

A unas semanas de desembarcar con varios de sus compatriotas en la más importante cita de arte contemporáneo de Madrid, Arco, y mientras protagoniza una gran muestra en el PAMM de Miami, Le Parc se ha convertido también en el primer invitado de honor a la veterana feria de arte y arqueología de Bruselas.

Lo único que quiere dejar claro Le Parc es que esta popularidad “no viene empujada desde arriba”.

a2pix_011En la década de los años cincuenta, el artista retornó a la patria de sus ancestros para asentarse en París, una ciudad por la que sigue mostrando fascinación y que, incluso en estos tiempos de heridas sociales, económicas y políticas, ve llena de dinamismo.

No obstante, narra cómo en los años sesenta la ciudad de las luces perdió la guerra contra Nueva York, que aspiraba a “ser el centro del mundo, y lo logró”, tras lo que los estadounidenses se dedicaron a promover a sus propias firmas y podían ser “condescendientes con los otros”.

Desde ese momento, “la historia la escribían ellos”, dice. Fueron los tiempos en los que Le Parc y tantos otros artistas quedaron eclipsados por los grandes nombres estadounidenses, como Andy Warhol, lo que no le impidió que el argentino se hiciera con el Gran Premio de Pintura en La Bienal de Venecia en 1966.

Le Parc no habla con ello de rencor, quizás por su carácter afable, del que aporta una pincelada el presidente de Brafa, Harold t’Kint de Roodenbeke, con una anécdota.

“En 1967, durante el auge del Op Art y el arte Cinético, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París le ofreció una gran retrospectiva, ¡Y él decidió jugársela a cara o cruz!. Así que la retrospectiva nunca sucedió”, explica t’Kint de Roodenbeke en una nota.

a2pix_052Tal vez puede que a esto se sume el reconocimiento que ahora llega, también de aquellos que ahora se llevan las manos a la cabeza al conocer su trabajo tras más de sesenta años de carrera.

“En América, una directora de un museo me decía dónde estábamos nosotros todas estas décadas mientras yo estaba haciendo estas cosas. Otro me aseguraba que había que reconsiderar lo que se ha considerado arte contemporáneo”, comenta divertido Le Parc.

El artista dice de que no ha cerrado “el cajón” en el que guarda los proyectos que aún siguen pendientes y dice seguir trabajando en “en diferentes obras”, como un proyecto de “un gran laberinto, si aparece la oportunidad”.

Le Parc confiesa que sus 88 años le restan energías, pero no ganas. Y sus ojos azules brillan cuando avisa de que va a seguir persiguiendo “nuevas cosas, nuevas vías”.

(Entrevista publicada en Efe el 22 de enero de 2017)

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